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Inhibidores de la ECA

Los inhibidores de la enzima convertidora de la angiotensina (ECA) son medicamentos muy importantes para el control de la insuficiencia cardíaca. Relajan los vasos sanguíneos y disminuyen la presión arterial. Esto mejora el flujo de sangre.
 
En el cuerpo hay sistemas que trabajan en conjunto para mantener la tensión arterial en un nivel normal. Este nivel implica una tensión lo suficientemente alta como para llevar oxígeno y nutrientes al cuerpo, pero no tan alta como para dañar los vasos sanguíneos o los órganos. Los inhibidores de ECA y los ARB reducen la tensión arterial al afectar estos sistemas.
Los riñones tienen sensores que pueden detectar si la tensión arterial baja demasiado. Cuando esto ocurre, se libera una hormona llamada angiotensina I en el torrente sanguíneo. Por sí sola, la angiotensina I no produce un gran efecto, pero cuando se combina con la enzima convertidora de angiotensina (ECA) en la sangre, se convierte en angiotensina II.
 
La angiotensina II puede elevar la tensión arterial de dos formas:
 
  • La primera, al estrechar los vasos sanguíneos, lo que aumenta la presión de la sangre circulante (como si se apretara una manguera).
  • La segunda, al provocar la liberación de otra hormona, llamada aldosterona. Esto le da el mensaje al cuerpo de retener el líquido, en lugar de eliminarlo en la orina. El líquido adicional permanece en la sangre, lo que aumenta el volumen sanguíneo del cuerpo. La tensión arterial aumenta, porque hay una mayor cantidad de sangre impulsada por el mismo espacio.
Los inhibidores de ECA bloquean la acción de dicha enzima, para que la angiotensina I no se convierta en angiotensina II. Así pues, los inhibidores de ECA relajan las paredes de los vasos sanguíneos y reducen la tensión arterial.
Los ARB interfieren con la acción de la angiotensina II sobre los vasos sanguíneos, y también reducen la tensión arterial.